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Declaración de consenso de Consorcio “SaltSmart” y límites regionales

Hace algunos años, la Organización Panamericana de Salud (OPS) empezó a organizar reuniones entre gobiernos, la industria y la sociedad civil con el fin de disminuir el consumo de sal o sodio a nivel de la población en la región. Así se formó el consorcio “SaltSmart” (en español “Sagaz con la Sal”).

El consumo de exceso de sal lleva a una presión arterial elevada y después a la hipertensión, que a su vez puede producir enfermedades relacionadas o la muerte, por ejemplo por accidentes cardiovasculares o cerebrovasculares. Una vez que un paciente tenga hipertensión la condición es crónica y requiere atención continua. En América Latina, una persona en cada 6 hasta cada 4 tiene hipertensión, lo que significa un costo alto para la salud pública en los países de la región. Es la razón porque la OPS y la OMS recomiendan un consumo máximo de 5 gramos de sal por persona por día, que equivale a 2000 mg de sodio. Y menos para los niños y adultos mayores.

Sal, o sodio, está muchas veces oculta en la alimentación procesada. Además, las etiquetas nutricionales no siempre muestran fácilmente los niveles de sodio; lo hacen a menudo por porción en lugar de por 100 gramos. Por lo tanto, es casi imposible para los consumidores bajar su consumo de sal y por eso es necesario que la industria reformule sus productos para contener menos sodio.

El objetivo del Consorcio es intercambiar ideas entre gobiernos y proponer medidas (regulación) para lograr la reformulación de los alimentos, trabajar con la industria y motivarla a innovar y bajar el contenido de sodio de sus productos, aparte de etiquetarlos de manera clara, completa y correcta. Además busca concientizar a los consumidores sobre los efectos nocivos para la salud del consumo excesivo de sal.

En el plan estratégico 2013–2018 del Consorcio, se acordó armonizar las metas y cronogramas entre los países para reducir el contenido de sodio en algunas categorías de alimentos comunes. Esta armonización beneficiará no solamente los programas nacionales de los países que ya han avanzado, sino también los países que quieren empezar a tomar medidas y bajar el consumo de sal y así mejorar la salud de la población y disminuir los gastos de la salud pública.

En varios países los gobiernos han formado alianzas con la industria para bajar voluntariamente los niveles de sodio en diversos grupos de productos. Argentina, Brasil y Chile, por ejemplo trabajan con productores de pan, una de las fuentes que aporta más sodio a la dieta. Canadá y los EE.UU. también han definido límites. Argentina aprobó la Ley 26.905 en 2013 que establece niveles máximos de sal para alimentos de mayor consumo, incluyendo platos de restaurantes, y cuenta con sanciones claramente estipuladas.

Para poder definir límites regionales, se agruparon los alimentos en varias categorías y dentro de cada categoría se compararon los límites definidos en Argentina, Brasil, Canadá, Chile y los EE.UU. Como límite regional propuesta se eligió el más alto de estos 5 países, o sea, el límite más fácil de cumplir por los países que todavía no tienen límites definidos. Los países deberían aspirar llegar a un límite máximo más estricto o más bajo para disminuir el consumo.

Por esta razón, se revisarán los límites regionales cada dos años para medir el progreso logrado y ver si se puede bajar el límite regional acorde.

(Enlace para bajar la Declaración de consenso de Consorcio “SaltSmart” y límites regionales de sal.)